Mientras Botsuana festeja el 50 Aniversario de su independencia, el pueblo bosquimano sigue luchando por vivir en sus territorios ancestrales
Survival ha lanzado una campaña que pide el fin de un severo sistema implantado en Botsuana que está separando a familias bosquimanas y negándolas el acceso a su tierra. Algunos críticos como el activista antiapartheid Michael Dingake han comparado esta práctica con las segregacionistas leyes de pases del apartheid de Sudáfrica.
La petición coincide con el 50 aniversario de la independencia de Botsuana. Los bosquimanos, después de haber sido expulsados de sus tierras ancestrales y obligados a vivir en campos de reasentamiento entre 1997 y 2002, lograron una histórica victoria judicial en 2006 que reconoció su derecho a vivir en su territorio, la Reserva de Caza del Kalahari Central.
Sin embargo desde entonces este derecho solo se ha aplicado al reducido número de bosquimanos listado en la documentación judicial. Sus hijos y familiares cercanos se ven obligados a solicitar permisos solo para visitarles, o de lo contrario se arriesgan a una pena de siete años de prisión. También los jóvenes nacidos y criados en la Reserva tienen que solicitar permisos tras cumplir los 18 años. Muchos temen que cuando la generación actual muera, los bosquimanos serán desterrados de la reserva para siempre.
Acerca del 50 aniversario, un bosquimano ha declarado a Survival: “Yo ni siquiera sé nada sobre estas celebraciones. Están haciendo esto para que la gente no piense que son un mal gobierno. Ellos están de celebración; nosotros no. Todavía nos sentimos de la misma manera. Llevan celebrándolo 49 años”.
El director de Survival, Stephen Corry, ha manifestado que “el Gobierno de Botsuana ha perseguido con saña a los bosquimanos durante décadas, primero con violentas expulsiones y ahora con un sistema de permisos diseñado para separar y destruir familias. Si Botsuana todavía quiere ser vista como un rayo de esperanza para la democracia en África, necesita escuchar a los bosquimanos, cumplir la sentencia de su propio tribunal y poner fin a esta restricción terriblemente injusta sobre el derecho de los bosquimanos a vivir en su tierra ancestral en la Reserva de caza del Kalahari. Espero que este año histórico de conmemoración marque el fin de la persecución que sufren los bosquimanos desde hace décadas.”
Bosquimanos, san, basarawa, shoo y/o kung es la denominación de varios pueblos cazadores recolectores hablantes del kx'a, una familia lingüística perteneciente a las lenguas khoisán
La población se estima en unas 95.000 personas, distribuidas de la siguiente manera : 40.000 en Botsuana, 33.000 en Namibia, 8.000 en Angola, 7.500 en la República Sudafricana, 1.500 en Zambia y 500 en Zimbabue. Originariamente ocupaban un vasto territorio en gran parte del sur del África, pero hace unos 1500 años fueron desplazados por los bantúes y posteriormente diezmados o sometidos por colonos holandeses, alemanes e ingleses.
Es un pueblo con una forma de vida basada en la caza de antílopes y otros animales y la recolección de frutos, semillas y tubérculos del bosque y del desierto. Pero el despojo de sus territorios han obligado a la mayoría a modificar su cultura. Casi no existen hoy bosquimanos que vivan exclusivamente de la caza y la recolección, muchos de ellos son pastores, trabajando a cambio de alimentos, o cobrando salarios mínimos como jornaleros, criados o en asentamientos del gobierno.
A comienzos de la década de los ´80, se descubrieron diamantes en el territorio ancestral bosquimano, lo que llevó al Gobierno -predominantemente bantú- a impulsar el desalojo de los indígenas, los que se realizaron en 1997, 2002 y 2005. Gran parte de la población fue trasladada, sus hogares desmantelados, clausuradas la escuela, el centro de salud y se destruyó su suministro de agua.
Aunque el Gobierno negó que el reasentamiento haya sido forzado, una resolución del Tribunal Supremo confirmó que el traslado era anticonstitucional y que los residentes fueron expulsados a la fuerza.
Mientras tanto, el Gobierno ha impedido sistemáticamente a los bosquimanos tener acceso al agua, permitiendo en cambio a los animales beber de los nuevos pozos que ha excavado. Asimismo, ha otorgado una licencia a la empresa Wilderness Safaris, para que abra un alojamiento turistico dentro de la Reserva, el Kalahari Plains Camp que se inauguró después del contrato de alquiler suscripto con el Gobierno. Sin embargo, el acuerdo no establecía ninguna cláusula sobre los derechos de los bosquimanos, en cuyas tierras se encuentra el alojamiento. No han sido consultados sobre esta iniciativa y mientras los indígenas tienen innumerables problemas para encontrar agua para su supervivencia, los turistas gozan de ella a voluntad.
Pero la lucha de los san no se ha detenido: en diciembre de 2006 obtuvieron una victoria histórica. Los jueces dictaminaron que la expulsión era “ilegal e inconstitucional”, y que tenían derecho a vivir dentro de la Reserva, su tierra ancestral. El tribunal también declaró que tenían derecho a cazar y a recolectar, y que no tendrían que solicitar permisos para entrar en la Reserva.
A pesar de que el Gobierno anunció rápidamente que no apelaría la sentencia, desde entonces ha hecho todo lo posible para entorpecerla.
En 2010 los san llevaron al Gobierno otra vez a los tribunales en un intento por obtener acceso al agua dentro de la Reserva. Un juez desestimó su caso, pero en enero de 2011 el Tribunal de Apelaciones de Botsuana anuló dicha decisión y condenó el “trato degradante” del Gobierno a los bosquimanos. De hecho, se invita a los turistas a disfrutar de una “experiencia bosquimana” organizando viajes con indigenas para aprender sobre sus técnicas de supervivencia de caza y recolección y verlos interpretar uno de sus “bailes de trance”. Pero al mismo tiempo se impide a los bosquimanos cazar y se fuerza a la mayoría a vivir fuera de su tierra ancestral.
Survival está pidiendo a los operadores turisticos y a los turistas de todo el mundo que muestren su apoyo a los bosquimanos sumándose al boicot turístico a Botsuana, entendiendo que la presión pública es la única opción que queda para conseguir que los derechos de este pueblo originario sean respetados
En enero de este año el Gobierno de Botsuana prometió reestablecer algunos servicios esenciales -la provisión de agua- en la Reserva los que habían sido eliminados durante las expulsiones del 2002.
Sin embargo, la solución integral no llegará hasta tanto la lucha del pueblo bosquimano no alcance su objetivo: el regreso definitivo a sus tierras ancestrales.
Por ElOrejiverde
Fuente: Survival
Fecha: 9/3/2016