No es el único factor para explicar la razón del fallecimiento del joven qom Oscar Sánchez, pero si un importante punto de partida para poder reflexionar y evitar a futuro estos tristes hechos

El reciente caso del fallecimiento del niño qom Oscar Sánchez ha provocado una catarata de informaciones y desinformaciones cruzadas, muchas de ellas producto de utilización politica partidaria. Los argentinos estamos un poco agotados de estas utilizaciones (de un lado y del otro) y sentimos que va llegando la hora de cambiar la perspectiva, en aras de que podamos empezar a profundizar en lo que realmente importa: que encontremos las soluciones para que estos casos tan tistes no vuelvan a suceder.

Desde los que aluden insólitamente a una “cuestión cultural” o a la afirmación de que son “casos aislados”; desde la insultante difusión en los grandes medios de fotografías del niño agonizante hasta el bombardeo mediático en irrestricta y exagerada defensa de los avances de la actual gestión del gobierno nacional y provincial hasta la critica absoluta a que todo es causa de lo mal que se hacen las cosas....Todo en estos dias privilegia la vista del árbol antes que la del bosque.

Oscar Sánchez de trece años, como Néstor Femenia de siete años hace unos meses atrás y como muchos de los cuales no conocemos sus nombres, son un grito. Una señal. Un aviso desesperado de que los pueblos indígenas sean escuchados. Gobiernos, Parlamento, Poder Judicial, ONGs, iglesias, especialistas, medios, sociedad, y todos aquellos que de alguna manera intervienen con mayor o menor grado de responsabilidad en la vida de los pueblos indígenas, deberíamos escuchar de una vez lo que estas muertes nos están diciendo.

La pérdida de los territorios ancestrales empobreció a los pueblos originarios a grados extremos, quitándoles sus formas de vida y desequilibrando sus existencias, eso que para el mundo indígena es una clave: el equilibrio como eje de la condición humana. Equilibrio con su comunidad, con su entorno, con los animales y las plantas, con la naturaleza, con el Universo.

Cuando el indígena pierde su territorio o una parte de él, pierde su armonía. Porque el vinculo con su tierra no es por una mera cuestión de propiedad, sino por una conexión espiritual con valores ancestrales profundamente ligados a su persona y a su comunidad Y entonces enferma, porque esa situación traumática implica también el cambio brusco en la alimentación, al verse forzados a abandonar su tradicional caza, recolección y pesca por azúcar, harinas o alcohol. Pierden también la posibilidad de obtener sus medicinas, al no tener acceso al monte o a sus campos. De aquí a caer en formas de vida degradantes y en condiciones extremas que vuelven a enfermar, incluso de males que ellos en muchos casos no tenían, hay solo un paso.

Y eso es lo que se ha hecho con muchos de los pueblos indigenas desde la conquista de América, pasando por la instauración de la colonización, las campañas de exterminio del Estado nacional que conllevaron los genocidios del Siglo XIX y culminando estos procesos con el despojo de sus territorios libres.

Muchas de las comunidades se han podido sobreponer a todas estas catástrofes y están consolidando sus identidades, poniendo en valor sus cosmovisiones y su espiritualidad e incluso recuperando tierras y territorios. Han logrado en muchos casos formas de autonomia. Como dijo una vez la paisana Gerónima Sande “no quiero que me den una mano, quiero que me saquen las manos de encima”

A otras comunidades les ha costado mucho más todo esto, soportando además las agresiones e intrusiones de empresas petroleras, mineras, madereras, inmobiliarias, sojeras, entre otras, que presionan y degradan sus territorios en forma permanente.

¿Podremos alguna vez dejar de lado nuestros intereses, ideologías y mezquindades y sentarnos a escuchar las palabras tan simples y tan claras de los hermanos indígenas ? Esas palabras que nos dicen que volver a tener sus tierras es recuperar sus vidas; que estar sanos depende también de volver a coexistir plenamente con sus animales y sus plantas; que es muy importante para su purificación el bañarse en sus rios limpios; que estar sanos es poder recolectar los frutos del bosque asi como recoger sus medicinas; que estar sanos es también lograr que sus lugares ceremoniales y sagrados sean cuidados, respetados y restituidos.

Escuchar es un primer paso. En memoria y homenaje a Oscar Sánchez ojalá lo logremos. Todos.

Fuente: El Orejiverde
Fecha:16/9/2015

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