EL TIEMPO Buenos Aires

T

Min:     Max:

×

Advertencia

Fallo cargando el archivo XML.

En ocasión de un reciente encuentro de pueblos indígenas en Santiago de Chile, nuestra corresponsal transmite el mensaje espiritual de Francisca, lawentuchefe de la comuna de Tolten

Minga Festival, encuentro de culturas en Chile

El pasado 3 y 4 de octubre se realizó el Minga Festival, en el Parque de los Reyes, Santiago, Chile. Fue un encuentro organizado por el Centro de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas; Centro de Salud Mapuche Mapu Lawen; Asociación Mapuche Calaucan; Fundación Tata Mallku; Aldea Ecológica y Educativa Lemu Lawen y Desarrollo Intercultural Social Indígena -DISI-, ONG integrada por líderes de comunidades y asociaciones indígenas de diversas nacionalidades cuyo principal objetivo es el rescate valorización y promoción de las prácticas y saberes tradicionales originarios.

También participaron diversas organizaciones ambientalistas y colaboró con el evento Andrés Pascoe funcionario de la ONU, quien lo consideró un aporte al patrimonio cultural, material e inmaterial de los pueblos indígenas. Y no puedo dejar de nombrar al coordinador Calfin Lafkenche, quien nos invitó especialmente. Entre otras consideraciones refirió que “para nosotros es muy importante incluir actividades para personas con discapacidad, es por eso que recurrimos también al Servicio Nacional de Discapacidad y por ello teníamos contempladas actividades como cuenta cuentos, teatro y poesía con lenguaje de señas”.

Durante el encuentro se compartieron juegos, danzas, música, gastronomía, medicina, fotografías y documentales referidos a diversos pueblos de América. Fue gratuito, solo se pedía la colaboración de ropa de invierno y alimentos no perecederos. Los paises invitados fueron Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Haití, México, Perú y República Dominicana, mientras que entre las comunidades participantes podemos mencionar a selk´nam, aymaras, quechuas, rapa-nui, likan–antay (atacameño), rom (gitano) y los hermanos mapuches de Chile y Argentina. Todos compartieron su música, comidas, cuentos y medicinas.

La sanación y el mensaje de la lawentuchefe

Fue algo muy importante una entrevista y experiencia con una de las sanadoras, Francisca del Carmen Calfin Alcapan, Lawentuchefe de la comunidad Francisca Nienlaf Viuda de Calfin en la Comuna de Toltén, Región de la Araucanía.

La Lawentuchefe es aquella persona que conoce las propiedades curativas de las hierbas medicinales (lawen) y sus características sanadoras. No es una machi (chamán) ya que sus funciones se remiten al conocimiento herbolario y su aplicación para la sanación de enfermedades.

A Francisca la conocimos haciendo la ceremonia de apertura y luego fuimos a verla al sector de medicina. Estaba en una tienda parecida a un “tipi” (viviendas cónicas indígenas de los hermanos del norte) construidas a tal efecto por razones de practicidad, de rápido montaje y desarmado; en cada una de esas tiendas se encontraba o bien una machi o bien una lawentuchefe. Francisca es sanadora desde muy pequeña, su abuela -que si era machi- la recibió al nacer y la levantó hacia el wenu mapu (mundo de arriba, cielo) diciendo palabras sagradas para que cuide a su familia.

“Mi abuela me enseñaba su medicina, me decía prepárela usted que es tan bonita, le va a salir bien, me decía: van de cuatro en cuatro o de dos en dos y yo le mostraba las raíces, hojas y las ponía así de dos en dos como ella me decía. La gente cuando venía le decía a mi abuela “que me de ella la medicina porque está siempre alegre y yo me mejoro rapidito” y la gente quería que yo le haga el té de la medicina. Yo le hacia él te de medicina de hierbas y le hacía con carbón de hulmo y de la leña de laurel y por eso olía más rico, yo le ponía azúcar quemada; y al fuego le hablaba: “Abuelo Fuego, tu que eres tan bonito cocina tan rico, la comida quedo rica, la tortilla quedo rica, esta medicina debe salir bien rica así la gente se mejora”.

La gente me decía que yo la curaba y que era una guardiancita de la medicina y me daban besos en las manos y a mí no me gustaba. Pero me hacía feliz viéndolos sanar y sonreír.

Doña “Panchita” (asi se la conoce también a Francisca) recibía a toda persona que venía con dolencias; no cobraba, el pago era a voluntad. Una vez que ingresé para la sanación, me hizo acostar, cerrar los ojos y sacarme las zapatillas. Comenzó a hacer sus rezos en mapudungun (lengua mapuche) y pedir a los ancestros que me ayuden, me sopló la cabeza, el ombligo y me masajeó el rostro suavemente mientras llamaba a mis antepasados. Dijo una palabras sobre mi cabeza, a la que tocó al igual que al ombligo, para alinearme; con sus rezos y palabras en lengua fue limpiando y equilibrando mi cuerpo.

Luego sentí el kultrun (tambor de ceremonias) sobre mi cabeza, mientras me iba rodeando en círculos y decía palabras en mapudungun. Después se detuvo en mis pies y les habló y cantó, luego escuché una sonaja que rodeaba todo mi cuerpo, y así despacito me masajeó las manos, los pies, la espalda, me puso agua perfumada con plantas y me conecté con mi mundo interno. Para entonces todo era silencio, la sanación habia terminado.

Antes de despedirme le agradecí y le dije que me diera un mensaje para las personas que estamos en el camino de la espiritualidad, trabajando por una sociedad mejor y entonces me dijo : “Debemos cuidarnos y anclarnos a la tierra. Todo llega a la tierra, ella es el útero, con el Misterio llegamos por el ombligo, todo llega a la tierra para reciclar, así es nuestra vida, por eso debemos respetar y amar nuestra tierra, nuestros bosques, que no todo se termine, no todo es dinero, eso no es lo principal, no es lo que nos va a curar la sed ni permitir tener una bonita casa, un buen aseo, sino que tenemos que cuidar el agua, porque es el mineral más apreciado, tenemos que cuidar las vertientes, no plantar eucaliptos ni pinos cerca del agua porque seca las vertientes, los menucos”.

“De ahí tomamos el agua para tener una casita bonita, con plantas, con florcitas. Con el agua tenemos una mejor calidad de vida, sin el agua no hay vida, porque si tenemos puro fuego no sirve, parece que en la tierra más abajo, en el Misterio, hay puro fuego y agua, y eso no sana, va a venir y nos va a consumir, nos va a exterminar. La responsabilidad la llevamos nosotros como nueva generación. Asi decían nuestros abuelos: debemos respetar....si había alguien que no tenía algo, había que convidarle. Sabias palabras que nos unen como hijos de la tierra, de la mapu, solo debemos caminar despacito y con paso firme sabiendo que todo tiene su consecuencia y si somos espirituales, lo espiritual vendrá a nosotros, así es , feley , la Madre Tierra te devuelve lo que vos das”.

Por Noemí Amalia Vargas
Fecha: 16/10/2015

El Orejiverde es un proyecto apoyado por Fundación Felix de Azara Fundación de Historia Natural Félix de Azara, con el auspicio de:

Del nuevo extremo Grupo Editorial
Lof Vicente Catrunau Pincén
Universidad Nacional de Tres de Febrero

y los auspicios institucionales de

UNGRAL
PAZ Y JUSTICIA
TEFROS
RELATOS DEL VIENTO
CCAIA
Takiwasi
Genocidio
Pressenza
Universidad Popular Originaria
Grupo Universitario de Investigación en Antropología Social
Grupo Documenta
Ministerio de Educación
Grupo Inernacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas
Servicios en Comunicación Intercultural
BLIBLIOTECAS RURALES DE CAJAMARCA
Logo del Movimiento en Defensa de la Pacha
 ProArHEP del Departamenro de Ciencia Sociales de la Universidad Nacional de Lujan
 Universidad Nacional de Lujan
Tigre Municipio
PCCA
BIOANDINA ARGENTINA
MUSEO ETNOGRAFICO
RADIO YANDE
INAI

2015. El Orejiverde. Idea y creación original: CARLOS R. MARTINEZ SARASOLA. Dirección general: LUCAS MARTINEZ SARASOLA.
Domicilio legal: Olleros 1878. Piso 10 B(1008) CABA.
Número de Registro de Propiedad Intelectual 5341607. - Website realizado por arazifranzoni