ACUTUN TRAWN KARUN TA IÑCHIÑ (volvamos a reunirnos, somos naturaleza)
Oriente y Occidente, habitantes americanos hablando de un punto cardinal u otro posicionándose en un extremo u otro sobrestimando una cultura o subestimando otra como si el mundo fuera un plano; omitiendo intencionalmente o no, que el planeta es geoide, que la superficie terrestre es similar a un círculo.
Oriente y occidente son cuestión de perspectiva, el llamado lejano oriente podría ser para nosotros tranquilamente el cercano occidente.
¿Es una cultura superior a la otra?, ¿justifica la diferenciación oriente occidente la opresión de un pueblo sobre otro?, la escalada de odio que venimos padeciendo desde siempre pero sobre todo en estos últimos años nos ha llevado a una situación bastante extrema. Las potencias mundiales con su hambre por lo ajeno alimentan el auge bélico de pueblos hermanos que por cuestión de fidelidades políticas pelean cual si fueran gallos de riña en una jaula, pero no sufren ellos, como siempre sufre el pueblo mientras el resto del mundo observa expectante el conflicto festejando bajas de un lado y del otro como si se tratase de un juego.
¿Se puede celebrar la muerte? El odio reinante no permite discernir lo que está bien de lo que no, la humanidad se aleja de su propia humanidad, excusas anacrónicas siguen justificando la falta de empatía y unión de los pueblos, ¿debemos seguir mirando errores del pasado y separándonos? ¿No es mejor aprender de ellos y apostar por un futuro distinto?
Todas las culturas aspiran al bienestar de su gente, y, ¿si buscamos objetivos comunes para hermanarnos como humanidad de nuevo? Somos hijos de la madre tierra, si ella sufre sufrimos todos, ¿se puede seguir viéndola como una fuente de recursos materiales para enriquecer a unos pocos y perjudicar al resto? ¿Es justo que como hijos e hijas de la madre tierra tengamos que pagar para recibir su medicina debido a que la explotación indiscriminada de la tierra y los minerales contaminan las aguas y el suelo privándonos del acceso a comida y bebida sana?
Si como humanidad, las malas acciones que afectan al planeta nos afectan a todos, ¿no podemos unirnos para contrarrestarlas?, en distintos puntos del planeta el hambre de poder afecta directa e indirectamente a todos, contaminación, minería a cielo abierto, guerra, deforestación, acciones todas evitables, pero no de forma inmediata, pueden tomarse el tiempo para equilibrar el daño que le hacen a la madre tierra.
Los gobiernos de turno, ¿seguirán haciendo caso omiso a los caprichos de las potencias de capitales internacionales dejando de lado la voluntad de los pueblos que los eligieron para llevar adelante su bienestar? ¿Seguirán viendo para otro lado mientras empresas extranjeras desbastan las entrañas de la madre tierra en busca de minerales o sustancias para alimentar la industria bélica? Deben saber que su descendencia habitará el mismo lugar que la nuestra, que si no paran perdemos todos, que el hoy y ahora no resuelve el futuro, que erradicar el egoísmo es una acción necesaria para fortalecer la humanidad.
Cerca del lugar que habita mi familia se incendió un pastizal emplazado sobre un manantial, seguramente debido a una mala acción humana, quizás lo más fácil es detenerse en ese error, no cansarse de juzgar y que todo quede ahí, pero eso no sucedió; al contrario, fue un grupo de gente vecinos, brigadistas, bomberos, policías, el pueblo quienes acudieron a apagar el fuego y asegurarse de que no vuelva a activarse. Pasaron la noche cuidando el lugar garantizando que una llama escondida no reavive el fuego, terminada la acción humana sobre el lugar, llegó el turno de los microorganismos para reconstruir el espacio y devolverle vida al lugar, vida que siempre tuvo pero que casi la perdió, el espacio volvió a reverdecer y fue gracias a que toda la vida se unió por esa causa, las y los hijos de la madre tierra de los diferentes reinos de la naturaleza alineados a una única energía con el objetivo de cuidar y proteger a su madre.
Que quiero decir con este ejemplo, está en nuestra naturaleza la supervivencia, no nos alejemos de nuestra naturaleza, seamos familia, seamos grupo, tomemos conciencia del lugar que tenemos como habitantes de este planeta que para nosotros es nuestra madre, como sus hijos cuidémosla y cuidémonos. Amemos a nuestros pares, abracémonos a la vida de la mano de todos los seres de la naturaleza, seamos parte de ese sueño en el que exista un mundo en el que quepan otros mundos. Ancianos y ancianas de muchas culturas vienen soñando con el reencuentro de los distintos pueblos para volver a ser una sola humanidad, la tribu del arcoíris, sueñan nuestros hermanos del norte, un anhelo que con diferentes nombres se repite en cada cultura, cada pueblo.
Cuando nos sentimos tristes, nos tranquiliza un abrazo, nos ilumina una sonrisa, nos apaña el amor, amémonos, que nuestras diferencias nos fortalezcan y no nos separen. Cuidémonos como nos cuida la madre tierra cuando nos sucede algo proveyéndonos la medicina necesaria para calmar el dolor, sigamos su ejemplo, no es solo por nosotros, es por el futuro de todos los que habitan y caminaran sobre nuestra querida madre tierra.
¡Basta de saqueo! ¡Basta de persecución a quienes piensan distinto! ¡Basta de persecución a los pueblos, de expulsión de sus tierras! ¡No a la minería y a todo lo que perjudique a nuestra madre naturaleza! ¡Si al diálogo, al amor, al respeto, a la empatía y a todo aquello que nos haga bien!
Por Eduardo Pincén, Lonko de la Lof Gununakuna Mapuche Vicente Catrunao Pincén.
*Eduardo Pincén es Profesor de Historia
Fecha:08/04/2026
- Fuente
- Escrito por Eduardo Pincén
- Categoría: El don de la palabra


























