EL TIEMPO Buenos Aires

Tormenta eléctrica

T28°
Tormenta eléctrica

Min: 17°C    Max: 28°C

suscribirse
Recibir resumen períodico
de las noticias y artículos
más destacados del diario.

A partir de 2019 el famoso monte de Australia no podrá ser escalado por los turistas. Es considerado por los indígenas anangu un sitio sagrado y territorio del Tiempo de los Sueños

A fines de octubre, la Junta administrativa del Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta a cargo de este sitio también conocido como Ayers Rock, en el centro norte de Australia, anunció que dejará de solicitar amablemente a los montañistas que no escalen el monte. La solicitud se convertirá en exigencia a partir de 2019, ya que Uluru es considerado sagrado por los indígenas anangu, habitantes de la región.

Uluru es, junto con el Kata Tjuta, una de las mayores atracciones de Australia, en el Territorio Norte, y desde 1987 se lo considera Patrimonio de la Humanidad con sus más de 348 metros de alto, 9 kilómetros de contorno y 2,5 kilómetros bajo tierra. Se trata de una formación de arenisca roja que se alza en medio del desierto con una forma parecida a un gigantesco corazón.

Parte de su magnetismo se debe a que su superficie cambia de color según la inclinación de los rayos solares, tanto a lo largo del día como en las diferentes estaciones del año. Es particularmente famosa la imagen de Uluṟu al atardecer, cuando se vuelve de un color rojo brillante. Durante los escasos períodos húmedos en la región, la roca adquiere una tonalidad gris plateada, con franjas negras debidas a las algas que crecen en los cursos de agua.

El sitio sagrado de los anangu

Uluṟu es un lugar sagrado para los anangu, que lo consideran el Ombligo del Mundo. Este pueblo es uno de los numerosos grupos aborígenes identificados principalmente por criterios geográficos, aunque los grupos aún viven en buena medida en forma nómade, viajando por sus territorios con lanzas y bumerangs en busca de caza o pescando en canoas y recolectando frutos y plantas. Hasta muy recientemente no tenían lengua escrita, y transmitían sus conocimientos por medio de relatos y canciones. Algunos de estos grupos son los koori (o koorie) en Nueva Gales del Sur y Victoria; murri en Queensland; noongar en el sur de la Australia Occidental; yamatji en la Australia Occidental central; etc.

Cuando los ingleses llegaron a este continente del Pacífico sur, a fines del siglo XVIII, se estima que había más de 300.000 aborígenes, pero luego de reiteradas matanzas, para mediados del siglo XIX, este número se había reducido a 45.000. En la actualidad supera los 250.000 individuos y, a partir de 1960, el gobierno australiano comenzó a reconocer sus demandas territoriales.

Así, en octubre de 1985, las autoridades federales devolvieron la propiedad de Uluru al pueblo anangu, que a su vez lo arrendó al propio gobierno compartiendo su administración como centro turístico. Un exitoso centro donde los lugareños actuaban de guías pero donde pocos turistas respetaban el amable cartel que rezaba “Se ruega no escalar”.

En el Tiempo de los Sueños

“Uluru no es un parque temático como Disneylandia”, dice Sammy Wilson, uno de los representantes aborígenes en la junta administrativa. Es que los pueblos australianos conservan aún la vivencia de un “tiempo de ensoñación” en que los espíritus ancestrales vagaban por el mundo creando todos los seres. Esos seres, retirados a las entrañas de la tierra, duermen aún el sueño que le da realidad al mundo, y uno de esos lugares es Uluru

Actualmente, Uluru simboliza la lucha por los derechos indígenas, ya que, a pesar de su valor económico señalado por los blancos, los anangu exigen respeto por sus creencias y puntualizan que “no es su ley (la de los blancos) la que rige en estas tierras”. Tienen la convicción de que si logran dialogar con los turistas podrán transmitirles la comprensión de la tierra que se experimenta caminando amigablemente alrededor del monte.
“Este es un momento significativo para todos los australianos”, dice Sally Barnes, directora nacional de Parques Nacionales. Y agrega: “marca un nuevo capítulo en nuestra historia”

Por María Ester Nostro

Fuentes
The New York Times. Noviembre 1, 2017
www.alconet.com
www. historiayleyendas.com
Fecha: 2/12/2017

Notas relacionadas

El Orejiverde es un proyecto apoyado por Fundación Felix de Azara Fundación de Historia Natural Félix de Azara, con el auspicio de:

Del nuevo extremo Grupo Editorial
Lof Vicente Catrunau Pincén
Universidad Nacional de Tres de Febrero

y los auspicios institucionales de

UNGRAL
PAZ Y JUSTICIA
TEFROS
RELATOS DEL VIENTO
CCAIA
Takiwasi
Genocidio
Pressenza
Universidad Popular Originaria
Grupo Universitario de Investigación en Antropología Social
Grupo Documenta
Ministerio de Educación
Grupo Inernacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas
Servicios en Comunicación Intercultural
BLIBLIOTECAS RURALES DE CAJAMARCA
Logo del Movimiento en Defensa de la Pacha
 ProArHEP del Departamenro de Ciencia Sociales de la Universidad Nacional de Lujan
 Universidad Nacional de Lujan
Tigre Municipio
PCCA
BIOANDINA ARGENTINA
MUSEO ETNOGRAFICO
RADIO YANDE
INAI

2015. El Orejiverde. Idea y Dirección General CARLOS R. MARTINEZ SARASOLA. Domicilio legal: Jorge Newbery 1873, 3ro B (1426) CABA.
Número de Registro de Propiedad Intelectual 5244912. - Website realizado por arazifranzoni