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Fue escrito en lengua maya y descubierto en un convento en la Guatemala de del siglo XVIII. Su traducción reveló el sagrado libro de los mayas K´iché y la mayor narración épica de la América indígena

En el Popol Vuh, o Libro del Consejo (del k'iche' popol, 'reunión', 'comunidad', 'casa común', y wuj, 'libro'), también llamado Libro Sagrado o la Biblia de los mayas k´iché, se narra la creación del mundo y los hombres, las aventuras vividas por los dioses y el devenir de los linajes k´iché.

Los k´iché han sido, y son, la parcialidad más numerosa del pueblo maya (entre los que se cuentan los kakchiquekeles, tzotziles, lacandones, etc.) que actualmente habita en Yucatán (México), Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador. Estos pueblos se han caracterizado por la construcción de grandes ciudades con monumentales templos y palacios, pero principalmente por el conocimiento de una escritura jeroglífica (donde la palabra no se representa por signos fonéticos o alfabéticos sino principalmente por imágenes) que fue grabada en las paredes de esos edificios y en los pilares conmemorativos llamados “estelas”, pero también pintada en los “libros” de corteza de árbol que conocemos como “códices”.

La abundancia de estos libros, donde se registraron los conocimientos, creencias, tradiciones y memoria de este pueblo, fue motivo de gran preocupación entre los conquistadores españoles, empeñados en borrar la identidad aborigen a cualquier costo. Su existencia es mencionada por el soldado y cronista español Bernal Díaz del Castillo (1492-1585) quien, en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, señalaque los indios de México tenían “unos librillos de un papel de corteza de árbol que llaman amate, y en ellos hechas sus señales del tiempo e de las cosas pasadas”.

Existían también verdaderos tratados donde constaban conocimientos astronómicos, matemáticos y calendáricos junto a aspectos religiosos y rituales, que fueron quemados en 1562 por el obispo de Yucatán, Diego de Landa, en nombre de la Inquisición. La quema, sin embargo, no fue ni el principio ni el final de la persecución, que se produjo en medio de la cacería y tortura de “herejes”, que muchas veces preferían el suicidio a caer en manos de los españoles. No es de extrañar, entonces, que en esas circunstanciasdesaparecieran los “librillos de corteza de árbol” y su contenido pasara a registrarse exclusivamente en la memoria de los indígenas y se transmitiera solo en forma oral.

El hallazgo

A principios del siglo XVIII, en el poblado de Santo Tomás Chuilá, hoy Chichicastenango, en el centro de Guatemala, el fraile Francisco Ximenezhizo un extraordinario hallazgo en el convento de Santo Domingo, a donde había llegado para ejercer su tarea evangelizadora: un texto escrito en lengua k´iché, pero no en jeroglíficos sino con los caracteres latinos propios de los españoles. Ximenez, que conocía la lengua k´iché, se dio a la tarea de traducir el texto trabajando en dos columnas paralelas, una con la copia de la versión original y la otra con su traducción al español. El verdadero original nunca fue encontrado, lo que en algún momento puso en duda la autoría indígena del texto hallado por Ximenez.

Por los nombres y sucesos mencionados en la última parte del relato, se ha podido inferir que se terminó de escribir alrededor de 1544 y, dado que, según se explica en el manuscritoen maya, el texto estaría basado en un libro desaparecido (“de aquellos libros tenían muchos entre sí” cuenta Ximenez sin mencionar las causas de su forzada desaparición), es altamente probable que su autor haya sido un indígena que volcó allí las historias memorizadas en su infancia. El mismo religioso abona esta posibilidad al mencionar, hacia 1722, en su Historia de la Provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala, que las narraciones por él recopiladas eran “la doctrina que los indios primero mamaban con la leche de su madre y que todos ellos las sabían de memoria”.

Asimismo, la antigüedad de las historias narradas está demostrada por los hallazgos de una escultura en El Mirador, un mural en San Bartolo y una estela en Nabke, fechadas aproximadamente en el 200 a.c., ilustrando distintos episodios del Popol Vuh.

En 1830 los trabajos del padre Ximenez pasaron a la biblioteca de la Universidad de Guatemala y desde entonces el Popol Vuh ha sido estudiado por numerosos investigadores y traducido al alemán, al francés, nuevamente al castellano, al inglésy recientemente al japonés, ya fuera partiendo del texto en k´iché o del castellano de Ximenez. En cada caso las versiones se trabajaron con la mayor rigurosidad crítica, detectándose diversas imprecisiones que habrían contribuido a señalar una mayor coincidencia entre el pensamiento maya y el mundo de los conquistadores de la que fuera expresada originalmente por el anónimo autor indígena.

El contenido

El principal tema del Popol Vuh se refiere, sin duda, a la creación del mundo y los hombres, lo que se produce en cuatro etapas. En un principio, a partir del silencio y la oscuridad los dioses crean el mundo y los animales para que los veneren, pero como éstos no hablan, no pueden alabarlos y por eso crean unos hombres de barro que no se sostienen y deben ser descartados. Más tarde los hacen de madera, tan soberbios e ignorantes de dioses, que éstos les envían un diluvio y sus artefactos se rebelan contra ellos. Sus descendientes son los monos.

En un cuarto intento crean los hombres de maíz, quefueron tan sabios que preocuparon a los dioses, por lo que éstos, desde los inicios, nublaron su visión y limitaron sus posibilidades. Los primeros hombres fueron Balam Quitzé, Balam Acab, Mahucutah e Iqui Balam, que guiaron e instruyeron a los demás y honraron a los dioses protectores Tohil, Avilix y Hacavitz hasta la creación del sol, cuandoéstos se convirtieron en piedra, aunque no dejaron de intervenir en la vida de las tribus. Posteriormente éstas sufrieron ataques y libraron guerras entre si hasta que los Balames sintieron llegado el momento de la despedida. “Vamos a emprender el regreso –dijeron- hemos cumplido nuestra misión, nuestros días están terminados” y, dejando un envoltorio sagrado en manos de sus hijos, desaparecieron. Cuenta el Popol Vuh que “no fueron enterrados por sus mujeres, ni por sus hijos, porque no se vio qué hicieron cuando desaparecieron. Solo se vio claramente su despedida y así el envoltorio fue muy querido para ellos”.

Continúa el relato hasta la fundación de la ciudad de Gumarcaah, o Utatlán, y la expansión y predominio del pueblo kích´e en toda la región, así como la organización de los consejos de reyes y las dinastías que se sucedieron incluso después de la llegada de los españoles.

Sin embargo, las etapas deeste devenir no son en absoluto lineales, ya que permanentemente se intercalan las aventuras de varias parejas divinas, empezando por Xpiyacoc y Xmucanéy siguiendo por su larga prole de hijos, nueras y nietos.

Xpiyacoc y Xmucané tuvieron hijos gemelos, quienes, a su vez, engendraron otra pareja de gemelos con Xkik´, hija del señor del inframundo. Estos, llamados Hunahpú e Ixbalanké, son convocados por los señores de Xibalbá, el inframundo, quienes los someten a durísimas pruebas. Después de un sinfín de peripecias, incluso su propia muerte, logran quitar la vida a estos señores malvados. Por fin los gemelos cambian su naturaleza y se elevan al cielo convirtiéndose en el Sol y la Luna llena, preanunciando el orden cósmico y los movimientos de los planetas y estrellas en el cielo.

En la actualidad, cuando los párrafos iniciales del Popol Vuh son recitados en su lengua original al comienzo del día o de una ceremonia, tienen el poder de retrotraer y reinaugurar el tiempo con la potencia de lo sagrado evocado en el rito. Pero no es solo en la mención de hechos acontecidos, muchos de ellos históricamente comprobables, sino también en un recordatorio del sentido de la creación divina y de la función del hombre en ella. Es la fundamentación de identidad humana, la del pueblo k´iché y, seguramente, la de todos los pueblos indoamericanos.

Por María Ester Nostro
Fecha: 12/10/2018

Fuentes:
Popol Vuh, las antiguas historias de los k´iché. Traducidas del texto original con introducción y notas de Adrián Recinos. Fondo de Cultura Económica. 32ª edición. 2005, México.
Thompson, J. E. S. Historia y religión de los mayas. Edit. Siglo XXI, Colección Nuestra América. 13ª edición en español. 2008. Buenos Aires, Madrid, México.
Imbelloni, José. Religiosidad Indígena Americana. Introducción, selección y notas de Mariano Garreta. Ediciones Castaneda. 1979. San Antonio de Padua, Argentina.
De la Garza, Mercedes. Mitos mayas del origen del cosmos. En: Arqueología mexicana, vol. X, No* 56. Julio-agosto 2002. México.

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